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viernes, 13 de abril de 2012

COPLAS - John Tavener (1970)

O como dice su título entero “Coplas del mismo hechas sobre un éxtasis de alta contemplación” es el quinto movimiento de “Últimos Ritos” de John Tavener, en el cual la música del Crucifixus de Bach pone a dormir la música de John Tavener, y así finaliza la obra. Con varios coros cantando todos con una dinámica suave, lo más tranquila posible que el ser humano puede cantar y con solo ciertos momentos de “sforzato” en ciertos acordes vemos como las palabras castellanas son “ininteligibles”, ya que las sílabas se alargan en el tiempo, la sensación de pulso es nula( a pesar de tener compases y además cambios de compases frecuentes) y la música de bach y sus palabras son más comprensibles al oído.


También la música de Bach es más accesible a un oído entrenado tonalmente, con características como la línea cromática descendente en el bajo, con una tonalidad que diría que es mi menor, con las entradas en canon de las voces. Todo esto aparece por momentos, primero suave, y luego finalizando la obra de coplas en la cual ya está en silencio la música de Tavener. En cambio la música de John Tavener tiene toda la pinta de ir moviéndose dodecafónicamente, pero al haber varias líneas melódicas y al ser el ritmo tan lento que parece que el tiempo se detiene, la disonancia que es constante, carece de significado y la música se vuelve ambiental, como una especie de Requiem final de la música.

Los primeros 15-17 compases son de introducción serena pero disonante que me recuerdan un poco a Ligeti, por el tema de las voces y lo textural, en una escuela que podríamos emparentar con el más famoso y primer Penderecki y con ciertos trabajos también famosos de Xenakis.

Luego la música se desarrolla tranquilamente, con los sforzato en las sílabas de Crucifixus…. Estoy seguro que el coro que canta el texto de San Juan en español con esas sílabas tan alargadas en el tiempo se mueven serialmente, y van pasando las notas de una voz a otra. Por ejemplo, empieza la soprano con Do-Si, la alto sigue con Fa-Mi, el tenor La-Fa #, el bajo entra después con Re#, luego la soprano con Sol, La#, Do #, el tenor aparece con Re y por último la Soprano con Sol #. Y luego, típico recurso de Tavener, nos vemos en retrogradación, por palíndromos, que tanto a el como a gente como Olivier Messiaen, el Igor Stravinsky de Canticum Sacrum, o el Steve Reich de The Desert Music les gusta (podría mencionar el tema de Red de King Crimson).

Al acabar la retrogradación, utiliza la inversión desde Do, por poner un ejemplo. En definitiva, la música se desarrolla a partir de esos procedimientos típicos de la música que los aplica a las 12 notas, pero que al ser cantadas en duraciones muy muy largas, y por encima de acordes de los otros coros, se pierde toda sensación de una disonancia bien fuerte. Además la dinámica suave permite que le de un aire de misterio, misticismo y al mismo tiempo más accesible, aunque muchos no dudo de que llamarían esta música “deprimente”.

La verdad es que a medida que va pasando la música, además de que la música de Bach toma el relevo, las líneas melódicas imitan la línea descendente melódica original de Bach, además de los ya manidos procedimientos seriales en el dodecafonismo.
Para mi es una obra ambiental que me gusta mucho, que da esa sensación de vértigo y de ser el último momento de la vida, al mismo tiempo que noto cierta chicha musical que echo en falta en algunas obras de mediados de los 80 de Tavener y hasta principios de siglo XXI.

1 comentario:

  1. Hola Bernabé. Me encantan tus artículos! Estoy haciendo un máster acerca de Tavener y me gustaría citar alguno de ellos si fuese posible. También si existiese la posibilidad, me gustaría preguntarte acerca de cómo consideras que Tavener plasma el silencio en su música.
    Un abrazo

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